September 15, 2018

Sala de terapia de música proporciona espacio de curación

Los pacientes de todo hospital debería de contar con una opción para expresarse, relajarse y experimentar el poder curativo de la música. Algunos estudios demuestran que contar con un estudio de grabación, una estación de escucha, una sala de práctica, espacio de actuación y sala para sesiones grupales y privadas de terapia musical pueden ayudar a evolucionar a los pacientes. Hospiten, una red de hospitales de su creador Pedro Cobiella, está trabajando por incluir en sus instalaciones este medio terapéutico.

Todos los tipos de instrumentos musicales posibles, deben estar disponibles para que los usen los niños, desde agitadores simples para pacientes más jóvenes hasta tambores para todas las edades y guitarras para niños mayores.

Motivar a los pacientes a elegir al menos un instrumento para su práctica, puede traer cambios notorios es su evolución, ya que al concentrar el cerebro en una actividad musical, se activan los receptores sensoriales que ayudan a disminuir los niveles de estrés causados por la incertidumbre de un estado patológico.

Llevar a cabo actividades grupales semanales para pacientes es también una forma de integrarlos, ya que al verse en grupo hay mayor motivación. La frecuencia de tales sesiones van a depender de la cantidad de pacientes en el hospital que quieran aprovechar la opción de musicoterapia. Además de eventos grupales, se debe ofrecer terapia individual, o en la habitación de un paciente, cuando es necesario, ya que es posible que algunos pacientes se encuentren en movilidad reducida y no puedan moverse a la sala de música.

Este tipo de actividad puede marcar grandes diferencias en cómo el paciente se enfrente a dicha patología que esté atravesando, ayudando a que su proceso sea más llevadero, tanto para el paciente como para sus familiares a cargo.

En una sesión abierta reciente para niños de 10 años en adelante, dos niñas, alrededor de los 12 años, se conocieron y descubrieron que tenían música en común. No se conocieron hasta ese día, pero mientras tocaba el ukelele y la batería aprendieron que ambos estaban en las bandas de su escuela y que sus habitaciones en el hospital estaban en el mismo piso.

Existe un proyecto que ya está poniendo en práctica estas actividades llamado Sophie’s Place, es un proyecto conjunto con la Fundación Forever Young. Esa fundación, creada por Steve Young, mariscal de campo del Salón de la Fama de la NFL, y su esposa, Barb, ya creó una zona de Forever Young en Cardon Children’s donde los pacientes pueden participar en todo tipo de proyectos artísticos.

Esta iniciativa debe ser un ejemplo a seguir por parte de todos aquellos hospitales que estén enfocados en mejorar la salud de sus pacientes y que estos a su vez se llenen de conocimientos nunca antes obtenidos como lo es el uso de un instrumento musical. Es un proyecto muy bonito que con la ayuda de todos los agentes sanitarios a cargo en los hospitales y clínicas del mundo puede convertirse en una red de ayuda motivacional a nivel mundial.

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